Paratraducción y traductopías (extraido del dossier del Primer Taller de Inducción a la Paratraducción). Estudios de Traducción y Cine
Desde nuestra concepción de la Traductología, los denominados Translation Studies constituyen una corriente de estudios teóricos-descriptivos cuyas principales disciplinas de información han sido las humanidades y las ciencias sociales, articuladas en torno a la cuestión fundamental de la traducción: el transvase lingüístico.[1]Mediante los Translation Studies (y aquí nos referimos a las diferentes posturas teóricas que iniciaron la corriente), las posibilidades de investigación relacionada con textos traducidos se diversificaron. Así, las décadas del ochenta, noventa y la del inicio del nuevo siglo fueron propicias para la creación de nuevas categorías de análisis que dejaban atrás el problemático y agotado concepto de la equivalencia. Por otro lado, los textos meta asumían mayor relevancia en la medida que sus diferencias con los textos fuente dejaban de calificarse como incorrecciones y comenzaban a constituir pruebas de que todo acto de traducción implica manipulación –sentencia de Theo Hermans que podríamos asumir como el primer universal de nuestra actividad profesional y académica–.
Creemos que los desarrollos traductológicos a partir de las humanidades y las ciencias sociales se iniciaron con el fin de descubrir los procesos de creación o producción de elementos culturales, así como estudiar su valoración relacionada al impacto en los nuevos espacios receptores (por ello, el desplazamiento del enfoque desde los textos originales hacia el otro polo de la traducción); entonces se dejó de pensar que los textos eran elementos autosuficientes para su propia comprensión o para la explicación de los cambios que surgían a través de la traduccióny y que siempre habían desbordado las consideraciones eminentemente lingüísticas. La interdisciplinariedad de la traducción comenzó a hacerse tangente a partir de la década del 1970. La necesidad de comenzar a sentar bases para el surgimiento último de la Traductología predominó sobre el temor de que ésta sea absorbida por una disciplina que se encontraba mejor posicionada respecto a los estándares científicos. No obstante, la (re)afirmación de su carácter interdisciplinar hizo posible que la Traductología existiera de manera independiente y que se afirmara que la traducción no era sólo lingüística, sino que también era lingüística, así como era cada una de las otras disciplinas que habían colaborado con la constitución de sus nociones generales y métodos de investigación.
Los desarrollos en la investigación traductológica, impulsados por estudiosos del Reino Unido, Bélgica, Israel o Canadá, no fueron aíslados en la medida que las concepciones posestructuralistas ya se sentían expresamente en los desarrollos de otras disciplinas de las ciencias sociales y las humanidades. Todo lo contrario, se podría afirmar que la propia corriente de los Translation Studies continuó desarrollándose más allá de los estudios de recepción literaria por su contacto clave con los Estudios Culturales, que finalmente dio paso al giro cultural o al giro del poder al que se refieren autores como Snell-Hornby, Bassnett, Tymockzo o Gentzler (el número de reconocidos autores que se ocupa de este tema evidencia que el culturalismo tuvo y mantiene una fuerte influencia en las investigaciones traductológicas). Ahora simplemente no se puede concebir la Traductología sin los enfoques que contribuyeron con sus conceptos primarios al desarrollo de la disciplina y, si bien las prácticas interdisciplinarias no han cesado, existen nuevas propuestas que buscan extraer al máximo los beneficios de la multiplicidad de perspectivas para abordar nuevos productos o elementos culturales a la Traductología.
Sabemos que estudiar temas de género, poscolonialismo, literacidad, cine, queer y otros no es un hecho reciente para los investigadores en traducción. El aspecto cultural complejo de la traducción –que resulta del hecho de que ésta implique, por lo menos, dos lenguas, dos culturas, dos literaturas– pone en evidencia configuraciones culturales significativas, pero solapadas, para todos nosotros, sujetos. Una de las nuevas propuestas que promueve la continuación de los giros culturales o de poder en la Traductología es la paratraducción. Tras lo dicho, sobra mencionar su carácter interdisciplinar; no obstante, es necesario resaltar qué es la paratraducción. Emerge como una propuesta innovadora de los estudios traductológicos por parte de un grupo de cuatro investigadores de la Universidad de Vigo en 2005.[2] La propuesta ha madurado en estos casi siete años (ahora cuenta con más de treinta investigadores, entre principales y auxiliares) y ha llegado a institucionalizarse en una máster y la posibilidad para los estudiantes de acceder al grado de doctor mediante investigaciones en paratraducción.
Replicar éste esfuerzo no es sencillo; no obstante, es necesario asumir dicho acercamiento fecundo desde nuestros espacios de enunciación y cooperar con el enriquecimiento de nuestra disciplina mediante nuevas investigaciones. El fin último no necesariamente debe ser la sistematización total de una disciplina que tiene más de humanidad que de ciencia, más sí la generación de conocimiento mediante metodologías rigurosas y la creación de nuevos espacios para la traducción, que deseamos denominar, traductopías. Plantear traductopías y realizarlas depende del planteamiento de hipótesis respecto a productos relevantes para la traducción (a pesar de que buscamos ser holísticos) y de las conclusiones que evidencien procesos culturales significativos para la sociedad. Nuevamente, las traductopías deben construirse desde una perspectiva disciplinar ecléctica y siempre rigurosa, ya sea cualitativa o cuantitativa.
Terminamos esta breve introducción, citando ésta vez al pionero de los Translation Studies: «Let the meta-discussion begin!» (James S Holmes).
[1] A pesar de que apoyamos la propuesta de James Holmes (1972), es necesario aclarar que la recepción de su aporte seminal respecto a la disciplina traductora no ha tenido una difusión suficiente en América Latina, encontrándose la reflexión teórica del Sur informada en gran medida por estudios de corte lingüístico y textual que se mantienen reticentes a elementos como la historia (conocimiento y poder), la cultura (industrias y productos culturales) y las personas – no concebidos como sólo individuos, sino como actores sociales (sujetos)–.
[2] Para mayor información acerca del Grupo T&P, visite: http://www.paratraducción.com. En esta página encontrará no sólo información relacionada con el grupo, sino también los productos multimedia que los investigadores llevan elaborando para compartir sus investigaciones.
Maravilloso documental.
Tradurre
Director: Pier Paolo Giarolo
Año: 2007
País: Italia
Duración: 56 minutos
Sinopsis: Documental con entrevistas a traductores literarios afincados en Italia.
Anonymous asked: hola Ivan, soy Ursula, ya sabes, la amiga de Erika Jess, que tendrás como estudiante de teotra próximo ciclo. Disculpa mi enorme ignorancia o incapacidad de deducción, pero yo me quedo con la incógnita del porqué del nombre de tu tumbler. blanco = white, blanco = target (supongo que target)?? Thanks for letting me know.
Úrsula, cómo estás? Espero que hayas recibido este nuevo año con mucha buena energía. El nombre tiene una larga historia, pero no es una experiencia propia, sino que se origina en Brasil en la década de 1920 cuando Oswald de Andrade hace público su manifiesto “antropofágico” mediante el que plantea que Brasil dejaría de adoptar patrones europeos a menos que estos le fuesen provechosos y se procesaran para hacerlos propios. De ahí la idea de lo canibal. Este manifiesto se volvió a utilizar en el ámbito de la traductología, denominándose a ésta corriente como “antropofágica”, para explicar que la traducción es una práctica por la que una obra se trans-forma, se trans-crea… Haroldo do Campos fue el traductor defensor de esta propuesta de traducción y también su agente práctico dado que tradujo de manera coherente con sus posturas teóricas. Así, recreó el poemario de Octavio Paz, ‘Blanco’, en portugués y lo tituló ‘Transblanco’ (una traducción no basada en textos, sino en una relación de admiración entre autor y traductor). Me gusta leer a Paz, especialmente dos obras: ‘Traducción: Literatura y Literalidad’ y ‘El laberinto de la soledad’. Por otro lado, la propuesta de de Andrade utilizada en la traducción es para mí una de las más liberadoras de la traductología (junto con las poéticas de J. L. Borges, J. Derrida). De todo esto, el nombre de este blog. :) Pensé que te vería en el ciclo vacacional, pero ya nos veremos en marzo entonces. :)
La manera en que las producciones de Disney se comercializan y promocionan no puede calificarse como nada menos que agresiva. Personalmente, deseé ver esta película por dos razones: (1) porque adoro a los Muppets y (2) porque me pareció interesante que René ahora reivindicara su nombre Kermit haciendo así posible asentir ante la tan conocida consigna: «Los nombres propios no se traducen». Bueno, en la película René se llama (y lo llaman) Kermit y así debe suceder también en Brasil o Portugal donde quedaron atrás nombres como Caco o Sapo respectivamente.
Estos acontecimientos no son poco comunes, en absoluto; para comprobarlo sólo debemos revisar un par de capítulos de La traducción de nombres propios (Moya 2000). No obstante, a pesar de la agresividad con la que irrumpe Disney con sus grandes lanzamientos, existen espacios lingüísticos, llamémoslos «sistemas», en los que un vídeo como el que presentamos arriba no podría siquiera concebirse. En España, Gustavo sigue siendo Gustavo.
Volviendo al corto publicitario, es interesante cómo Kermit simplemente se limpia de culpas y deja todo en las manos de los mexicanos (que vendrían a representar a todos los latinoamericanos) para explicar que él nunca fue René. No obstante, aparece Miss Piggy e imputa a Kermit haber pásadosela linda en México (es decir, toda Latinoamérica) y haber utilizado un nombre falso para no ser descubierto. Hemos vivido espectadores, entonces, de una mentira.
Jamás una traducción será inocente. Existen discursos subyacentes que regulan su funcionamiento (métodos, técnicas, estrategias). Los nombres propios sí pueden traducirse, pero todo depende. Depende de elementos comerciales y económicos como fue el caso en esta oportunidad. Sólo imaginen cuánto dinero se ahorra al no tener que localizar todos los productos de la película en los que aparezca René, perdón, Kermit. Lo mismo sucedió cuando WB compró los derechos de Harry Potter y los dos mejores traductores al español de toda la saga (Adolfo Muñoz y Nieves Martín) aceptaron ser liquidados antes que renunciar a los derechos por creación intelectual que les correspondían (¿A quién cree que debemos palabras como ‘pensadero’, ‘mortífago’, ‘traslador’). No fue así en Francia, pero ésa ya es otra historia que se relaciona con cuánto respeto se tiene frente a sistemas que también cuentan con poder.
Si se comprende la traducción como un mecanismo de los polisistemas, todo tipo de fenómeno traductológico resulta más interesante.
Bellas pero infieles
[Como no saben, estoy inmerso en un proyecto personal denominado provisionalmente: Traductopía, acerca de paratraducción. Éste es un extracto para compensar la falta de atención que le he prestado a mi querido blog. Saludos]
Antes de los debates en torno a la equivalencia, hubo un concepto sin pretensiones tan científicas cuanto más morales y, hasta cierto punto, espirituales. No hace falta aclarar que, en principio, lo moral y lo espiritual (religioso) son elementos proclives a la controversia, el conflicto y la indefinición; sólo a veces puede haber congruencia en cuanto a lo que por moralidad y buena espiritualidad se comprende. Con relación a dicho concepto, éste jamás fue el caso. En definitiva, la fidelidad ha sido siempre difícil de definir; evoca una relación de conocimiento profundo e íntimo, así como de cuidado y preocupación –los que deben procurarse a aquel o aquello a lo que se es fiel–. En el campo de la Traducción, ser fiel no se comprende de manera unívoca.
Cuando, en Francia durante el siglo XVI, Étienne Dolet comenzaba a teorizar acerca de cómo traducir, sus fundamentos lindaban con aquellos de Cicerón, el gran retórico, y Jerónimo, un padre de la iglesia católica;[1] sin embargo, tras haberse librado de la prisión antes, su vida terminó en la hoguera como resultado de que sus traducciones publicadas fueran calificadas como herejías. Hasta entonces, los textos católicos mantenían un estatus sacro, mientras que la literatura otra era considerada profana. La fidelidad entonces podía verse reflejada en las traducciones palabra por palabra. Con el pasar de las décadas, en el siglo siguiente, Nicolás Perrot d’Ablancourt se aventuró aun más que traductores anteriores y, en la presentación de su traducción de Luciano, expuso claramente lo que había hecho. Entonces, la época era propicia; el valor de las letras francesas no podía ser menor que el de las letras clásicas y cuanto hizo Perrot d’Ablancourt se vio fundamentado por las poéticas de la traducción que hasta entonces habían informado la tradición francesa de la traducción.
No cabe duda que hubo personas a favor del quehacer traductor de este personaje, pero así también hubo detractores clave. Contemporáneo a Perrot d’Ablancourt, Gilles Ménage no pudo hacer más que crear una figura respecto a las traducciones que le hacían pensar en las mujeres que son bellas, pero a su vez infieles. No cabe duda que, de las muchas figuras que existen en torno a la traducción, tal vez la de las bellas infieles sea la más difundida. Hemos tomado esta metáfora como punto de partida del tercer capítulo por muchas razones: su presunta inocencia, la inocencia que produce risas cómplices y la coyuntura social del Perú a finales del 2011. Si las palabras crean realidades, tal vez sea porque el propio sonido o escritura de las mismas produce materialidad: se pueden ver u oír. ¿Pueden las palabras inscribirse más allá del papel o grabarse en espacios no materiales como aquellos de donde nacen, en la mente de las personas? Las palabras son realmente poderosas y la articulación de las mismas para producir discursos pueden serlo muchísimo más.
Creemos que una falsa inocencia cubre la verdadera figura de las bellas infieles. La fidelidad podría ser uno de los elementos más importantes de la unión matrimonial, pero éste no se debe comprender como propio de ambos cónyuges, sino sólo de la mujer. El hombre puede desear y actuar para obtener el objeto en el que reposa su deseo; mientras que la mujer sólo existiría para complacer, más no para desear. Una mujer que desea más allá de su esposo iría en contra de los roles sociales tan básicos como los conyugales y se tornaría, entonces, en un ser refractario y un nuevo receptáculo de sentimientos, pero ésta vez no eróticos, sino de repudio y odio. Bajo las palabras bellas infieles no existe sólo un comentario ligero en cuanto al método traductor, sino también la condensación de valores y antivalores. Gilles de Ménage no fue irónico, sino que fue sarcástico; no se reía de las traducciones de Perrot d’Ablancourt: las condenaba.
Bellas infieles podría considerarse un tropo; como dijimos condensa diversos valores. Su asunción en la teoría de la traducción como un figura que reúne casi todo un siglo de tradiciones traductoras debe ser repensado y debe, a su vez, comenzar a suscitar, antes que comentarios ligeros y risas cómplices entre aquellos que enuncian y oyen, una posición un tanto más reservada y crítica. En una paráfrasis y extrapolación de esta frase, durante un debate legislativo para decidir si habría o no una norma penal que castigue el feminicidio, un legislador peruano lanzó la siguiente línea opositora: ‹‹a las mujeres las matan por infieles››.Tessera, Vol. 6. Artículo de Barbara Godard: "Theorizing Feminist Discourse/Translation"
Un texto fundamental para todos aquellos que quieran comprender la acción subversiva feminista en la traducción.
[Despistados] ¿Por qué estudiar la teoría de la Traducción?
[Quote] «Si las culturas estuvieran hechas de silencio, querríamos saber de los secretos del silencio; y si de ruido, los secretos del ruido. Pero las culturas están hechas de traducciones. Una cultura no sería lo que es si los hombres y mujeres que la integran no hubieran tenido acceso, por medio de la traducción, a los textos de otras culturas. Hasta el alma de algunos pueblos que se creía pura, prístina y formada con material autóctono desde los albores de la historia es espuria, y muchos de los rasgos que la conforman y mediatizan provienen del exterior de la vida de la traducción o la interpretación. Como decía Yeats, “Nada es nunca puro y sin mezcla”. Cada cultura es un poco de sus antepasadas. Por eso interesa saber cómo funciona el fenómeno de la traducción.» (Moya 2004:9)
[Yo] Ayer, mientras vagaba en la feria del libro que organiza la universidad al inicio de cada ciclo, encontré con mucha suerte un libro de Traductología que venía buscando hace ya bastante tiempo: La selva de la Traducción (Moya 2004). En distintas oportunidades había recurrido a las opiniones de Moya con el fin de equilibrar las simples exposiciones de algunos manuales de traducción y poder contar con una opinión crítica respecto a distintos planteamientos teóricos. [Fácilmente podría decir que este libro y el de E. Gentzler (Contemporary Translation Theories) son los mejores compendios de la Traductología contemporánea editados hasta el momento (no suficientes por sí mismos, claro debe estar).] Mi búsqueda del libro original (no fotocopia) y el que sería el mío propio (no el de la biblioteca) surge de aquel sentimiento de gratitud hacia el autor, cuyo fallecimiento fue lamentable en 2008 (año en que inicia mi búsqueda). Algo banal es sin duda buscar un libro por tanto tiempo, pero sólo yo me comprendo. El libro ya está forrado y lleva mi sello.
TR521. Blog on Translation Studies
(Click title) Hay pocas entradas, pero éstas son muy buenas. La autora incluye las referencias bibliográficas para una consulta más profunda. Muy interesante de leer, en especial su breve resumen/comentario del artículo de María Tymockzo “Reconceptualizing Western Translation Theory”.
Como ningún otro
Hace unas semanas, una clienta me dijo: “Tus traducciones están dando la vuelta al mundo”. Sonreí. Claro que la noticia me satisfizo y alegró; no obstante, soy consciente de que aquellos fueron, en mi corta vida profesional, los textos más difíciles de traducir.
La terminología era sencilla; tenía un plazo bastante cómodo para entregar el trabajo; contaba con lecturas acerca del tema; es decir, estratégicamente lo tenía casi todo resuelto. Había leído sólo unas cuantas páginas del primer artículo del encargo; el tema me atraía mucho, pero no sabía qué información me esperaba páginas más adelante y a lo largo de los siguientes documentos.
Soy de lecturas ligeras; mi propio canon literario es reducido. Me he estancado en lecturas de tipo académico. No me arrepiento, pero me he acostumbrado a los planteamientos de problemas, argumentos duros y conclusiones coherentes. Mi sensibilidad frente a la literatura se encuentra adormecida/atrofiada. Antes de esta traducción, me quedaban pocas esperanzas de sentir al leer.
Supe del conflicto interno en nuestro país cuando éste ya había comenzado a superarse; tenía cinco años cuando Guzmán Reynoso fue capturado. Sólo ahora, recién a los 24, puedo reconocer rápidamente las siglas PCP-SL. Estos artículos que llegaron a mis manos contenían testimonios, imágenes y cifras de lo que fue y continúa siendo de los más afectados por aquella guerra interna. Naturalmente no me refiero a los habitantes de Lima. Me refiero a aquellos que comenzaron a convivir con Sendero a inicios de la década de los ochenta; a los que ahora viven aún entre los asesinos de sus familiares, a los hijos de las víctimas.
Un texto interpela¿?, pues claro que sí. Arrincona, desasna, te hace arrepentir y sentir humillado por no haber sido lo suficientemente capaz y persona de pensar en los demás, en aquel Otro. No hay sólo vergüenza si no también dolor.
Sería lo más recomendable voltear la página, pero cada palabra aún persiste y ha quedado impresa y reescrita por mí. He buscado palabras en diccionarios que fuesen cada una más descriptiva y terrible que la anterior. Horrible genio del español, en esta oportunidad. Traducir es leer como ningún otro, finalmente.

